El 24 de abril es el Día Mundial contra la meningitis, Green Area celebra esta dia con mas informacion sobre las Causas, Síntomas, Prevención y Tratamientos de la enfermidad.
La meningitis bacteriana es muy grave y puede ser mortal. La muerte puede ocurrir en tan solo unas pocas horas. Aunque la mayoría de las personas con meningitis se recupera, la infección puede tener como consecuencia discapacidades permanentes tales como daño cerebral, pérdida auditiva y discapacidades de aprendizaje.
Causas
Las causas más frecuentes de la meningitis son las infecciones, que pueden estar provocadas por virus o por bacterias. La más común, y menos grave, es la infección vírica, que generalmente mejora sin que se la administre ningún medicamento al paciente. Sin embargo, las bacterianas son muy graves y pueden llegar a provocar daños cerebrales e incluso la muerte.
Además de por las infecciones, la meningitis puede aparecer debido a hongos, tumores, y otros virus como el de las paperas, el VIH, el herpes labial y el genital.
Síntomas
Una vez contagiada, una persona puede tener los primeros síntomas entre los dos y los diez días posteriores al contagio. En ocasiones tiene un comienzo brusco con síntomas similares a los de un catarro o una gripe. Los más frecuentes y que anuncian la gravedad son:
- Fiebre alta.
- Dolor de cabeza intenso.
- Rigidez de la nuca. Esta rigidez consiste en la resistencia de la musculatura cervical a la flexión activa o pasiva de la cabeza, asociada a dolor local.
- Vómitos bruscos. “La mejor forma de explicarlo a las familias es que el paciente vomitaría como lo haría la niña de El Exorcista”, dice Roi Piñeiro Pérez, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General de Villalba (Madrid) y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
- Somnolencia.
- Pérdida de consciencia.
- Agitación, delirio y/o convulsiones.
- Manchas de color rojo-púrpura en la piel (petequias que han evolucionado). Éstas implican una mayor gravedad.
Marta Fernández Matarrubia, especialista en Neurología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), especifica que en los lactantes (niños menores de dos años) las manifestaciones clínicas pueden ser fiebre alta, somnolencia o irritabilidad excesivas, inactividad, llanto constante y rechazo de la alimentación. Los ancianos pueden presentar solamente alteración del nivel de consciencia, sin fiebre ni rigidez de nuca.
Prevención
La mejor prevención es la vacunación. Hasta hace poco sólo existían vacunas contra el Haemophilus tipo b, el meningococo tipo A y C y el neumococo, que habían hecho prácticamente desaparecer estos tipos de meningitis en nuestro entorno.
En España, la vacunación para el meningococo C es obligatoria. Esta vacuna estimula la formación de defensas contra el germen. La protección se produce a las dos semanas de la vacunación. Para niños mayores de un año basta con una dosis, pero para los niños de entre 7 y 12 meses son necesarias dos dosis y para los de entre 0 y 6 meses, tres.
La vacunación está indicada en los menores de 6 años y puede provocar efectos secundarios leves, como inflamación y molestias en el lugar de la inyección, fiebre baja e irritabilidad. Está contraindicada cuando existen estados febriles en el momento de la vacunación; si el niño es hipersensible a alguno de los componentes de la vacuna, o en personas inmunodeprimidas.
En 2013 la Unión Europea autorizó la primera vacuna contra el meningococo B y en España fue categorizada como vacuna de uso hospitalario por sus características farmacológicas y su novedad. Desde el 1 de octubre de 2015 la vacuna puede adquirirse en farmacias.
La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacuna en lactantes a partir de los 2 meses de vida, además de los casos de algunas personas inmunodeprimidas, para quienes hayan padecido una enfermedad meningocócica anteriormente y en caso de brotes.
Las dosis varían en función de la edad. Si se inicia la vacunación entre los 2 y los 5 meses se administrarán 4 dosis; de 6 a 23 meses 3 dosis; de 2 a 10 años 2 dosis; adolescentes y adultos 2 dosis.
Tipos
Las meningitis se dividen en:
Meningitis víricas
Este tipo tiene un pronóstico leve y en la mayoría de los casos no requiere tratamiento, el paciente se cura por sí solo. No suelen dejar secuelas y no requiere de vacuna ni de profilaxis
Meningitis bacterianas
La meningitis bacteriana es grave y requiere la hospitalización del paciente. Puede dejar secuelas cerebrales y llegar a provocar la muerte del paciente, incluso cuando éste recibe el tratamiento.
Las meningitis bacterianas más frecuentes son:
- Meningococo B.
- Meningococo C.
- Haemophilus influenzae tipo b.
- Neumococo.
Tratamientos
La mayor parte de las personas que sufre una meningitis viral se cura sin problemas.
En la meningitis bacteriana el tratamiento consiste en cuidados específicos en el hospital y terapia intensa con antibióticos.
Otros cuidados que se le pueden prescribir al paciente son la administración de líquidos por vía intravenosa y medicamentos para tratar lesiones asociadas que pueden aparecer, como el edema cerebral, el shock o las crisis epilépticas.
Es imprescindible el diagnóstico precoz y la rápida asistencia del especialista. En algunos casos la enfermedad evoluciona con gran fuerza o afecta a personas con el sistema inmune débil y pueden provocar desenlaces fatales.